A ti by Nani Chicharro is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
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Ideas sueltas sin mayor pretensión que liberarlas.
Quiero regalarte los amaneceres más brillantes
en este Otoño, que parece primavera.
Quiero unir tus noches insomnes a las mías,
llenarlas de caricias tiernas -y febriles-,
de momentos eternos, de suspiros incrédulos,
hasta que nos despierte el sol del medio día.
Quiero apresar este sueño -que es nuestro-,
engarzarlo a mi melena
y a tu esquiva sonrisa
y que los dos lo acunemos para que no despierte.
Porque hoy sé que no te amo como amé
a otros amores.
Te amo con complicidad nueva y serena.
Te amo con la calma del Otoño.
Te amo con fervor de Primavera.
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Primero es la emoción. La emoción evocada desde el pensamiento consciente. La emoción que se invoca desde el recuerdo de la Causa Primera y que poco a poco va abandonando todo lazo con el hecho que la provocó en algún momento, despojándose capa a capa de todo cuanto le ata a la Realidad. La Emoción queda desnuda, pero no del todo, aún hay un débil hilo que la mantiene sujeta al consciente.
Y entonces empiezas a jugar con ella.
La llevas a parajes nuevos, recién amanecidos por y para ti, con hojas verdes bañadas de rocío al sol de la mañana clara, con estrellas brillantes como no se vieron desde la Creación, con rayos, truenos, lluvia, vendavales...
Nunca sabes qué brotará de la semilla de cada emoción desnuda. Puedes tener una idea aproximada de qué quieres hacer con ella pero, al fin, es la que decide, es ella la que te hace creer que eres tú quien juega, quien la moldea, quien la trae y la lleva.
La misma idea tan traída y llevada del amor es, a fin de cuentas, algo separado de uno mismo. No escribes amando, escribes con la idea de amar, con lo que crees que sentirías si amases con ese amor con el que no amas siquiera a esa persona a la que tampoco amas como crees amar. Solo cuando eres consciente de que no escribes ni para ese sentimiento ni para esa persona el subconsciente es libre para dejar brotar lo que encierra la Emoción en sí, decorándola con evocaciones, sugerencias, brotes verdes de otras emociones tuyas o ajenas, previamente deshojadas sin que tengas que ser consciente de ello.
Y, luego, lo lees, lo lees como algo nuevo, extraño e íntimo. Y puede, solo puede, que te guste lo que lees o, más comunmente, que lo guardes solo por si acaso. Porque a fin de cuentas es tu juego, y lo has jugado y ¿quién sabe? quizá algún día eso te sirva para despojarlo de polvo y paja y enlazarlo a una Emoción que realmente valga la pena.
Sí, primero es la Emoción pero, al final, lo que importa es el Juego.
No escribo hoy
al desamor
ni a su contrario.
No invoco corazones unidos,
cuerpos desnudos,
almas vestidas por
sentimientos cálidos
o frios.
No es Afrodita mi musa
ni las aguas de la Estigia.
Caronte no tendrá mi dracma,
que aspira a un destino mejor
entre los besos de las bacanales
si, por supuesto, Eckto lo permite.
En realidad ella y Momo son
los destinatarios de lo que escribo
-esta vez sí, ésta y no tantas otras
en las que se adueñaron de mis versos-
Dioses celosos de vidas ajenas
Que triste existencia
¡Mirad y criticad las de tantos otros
-¡la mía!- plenas, dichosas o infelices
pero nuestras!
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Tú ya no eres tú
eres la Idea de ti
reconstruída a imagen y semejanza
de lo que podrías haber sido
Ya no eres tú el que sonríe con tus labios,
el que me mira con tus ojos
verdes
cuando me miras.
No eres tú quien puebla ocasionalmente
algún sueño despistado
ni quien me acompaña cuando siento
el deseo irrefrenable
de aullarle a la luna
roja.
No eres tú el que inspira mis poemas
ni aquel a quien desnudo el alma.
Tú ya no eres tú
y eso es bueno
porque yo sí soy yo para mí
y al dejar tú de ser tú
te puedo seguir queriendo
solo en el modo en el que así te quiero.
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Hay fantasmas que te persiguen
en casas antigüas,
de habitaciones vacías,
con sonidos de cadenas
y caras ancianas, trémulas.
No los temas,
en su agonía solo pueden dañarte
por medio de un infarto.
Hay fantasmas extraños
que prefieren vagar por los bosques
umbríos y densos
entre ramas de árboles muertos
conquistados por el liquen y el olvido.
No los temas
en su soledad solo te buscan
para escuchar gélidos tus latidos.
Hay fantasmas ubícuos
con la sorprendente capacidad de
seguir vivos y, a la vez, morar en tu recuerdo
Fantasmas que reconstruyes
día a día, que te necesitan.
Témelos, o no los temas
no es su soledad, sino la tuya,
la que te convertirá irremisiblemente
en esclavo de sus (tus) miserias.
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Conozco el sabor del suelo.
Yo, que siempre creí que volaba,
me he acostumbrado al olor,
al sabor,
al áspero roce de la tierra.
Porque solo desde aquí veo los ojos
que derritieron mi cera
y siento en retumbar de esa risa
esa risa que me llena.
Conozco el sabor de la piedra
del corazón,
de las cavernas profundas
vacías y llenas.
Conozco, sí, el calor
que encierra la piedra.
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Las tardes tristes se disuelven
con tu risa
clara y franca.
Risa de azahares
y hierbabuena.
Les siguen noches de bruma
y mañanas llenas de rocío
y ruiseñores
y grillos despistados
que confunden la risa, la tarde,
la luna.
Y vuelven las tardes tristes
al callar tu risa.
Tu Risa by Nani Chicharro is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Hoy no quiero escribir
canciones tristes
o envolverme en un capullo de seda.
Hoy no voy a huir
del mundo,
del recuerdo de
caricias de sal y fuego.
Hoy romperé con los dientes la crisálida
le sonreiré al viento
me peinaré con horquillas
hechas con los rayos de la tormenta
y bailaré hasta el alba
Porque si ayer robaste mis sueños
dormiré hasta tener otros
más nuevos,
mas claros,
más buenos.
Hoy volveré a remontar el vuelo
con alas de polvo de estrellas
para evitar que el sol derrita la cera,
descubriré otras Ítacas
saludaré a la vida
cantaré la Canción del Pirata
y me reiré, una vez y otra,
de todas mis heridas.
Autocastigo
No sé donde leí
que en el invierno más terrible
hay un verano invencible,
algo así deben ser
mis noches de autocastigo,
de soñar contigo,
de esa clase de inviernos
quiero pensar que está
hecha mi sonrisa insomne,
la nada de mis bolsillos,
a lo mejor de esos inviernos está
trazado el contorno del abismo
del que hablan los laureados
malditos,
los poetas de mierda,
aunque lo más probable
es que solo sean eso,
un puñado de versos destinados
al que sabe que su invierno
no dará paso a ninguna florida
primavera y que esta no precederá
a ningún verano invencible.
Kutxi Romero, El leon maso come mierda
Creí que era lluvia
y, al volar, vi que era polvo de hada.
Le di recuerdos a Ícaro en la caída
y nadé entre sirenas vanas.
Busqué Ítaca y encontré arena
y entonces quise llegar a las estrellas,
pero ya no llovía
¿o es que no estabas?
Dejé de buscar Islas Perdidas.
Peter Pan ya no me visita.
No escucho el rumor de la marea.
No sigo las losas amarillas.
Abrazo el día tal como me viene,
saludo al rocío en la madrugada
y decoro las pupilas con sonrisas
mientras tejo y destejo sueños y vida.
Es Ícaro quien hoy besa mis alas
hechas de barro y de espuma, y de mañanas claras.
No cabe en los versos
cuanto te amé esa noche,
la locura de besos sin nombre,
sin mesura,
sin aliento.
Cuando tú y yo no importábamos.
Solo valía el deseo,
el fuego que quema por dentro
y por fuera.
Aquella noche te amé como nunca
y como siempre, amor,
con tormenta de abrazos rotos,
de caricias sin freno.
Quemé todas mis naves en ese instante
por no quedar, no quedó siquiera el recuerdo.
No evoco los cisnes que me has dado
ni el almendro en flor
ni los claros de luna entre las olas.
No son tus caricias
ni tus besos quienes acuden
como fantasmas cálidos
cuando cierro los ojos.
Es el olor de palmeras en el desierto,
la luz de la aurora
boreal
lejana, hipnótica.
Son centros de lotos y crisantemos.
Lava que lucha contra el mar
y se converte en piedra.
Son dos jades y una mariposa,
palomas volando hacia el ocaso,
inciensos de aromas lejanos
y preciosos,
oriente y occidente de la mano.
Cuando pienso en ti ya no pienso,
ya no siento.
Es tarde para borrar versos, besos y vida
Es tarde para olvidar tu aliento.
Si cerrara los ojos
te tendría un instante
de locura
efímero y precioso.
Trazaría caminos de fuego
uniendo tus sueños a mis huesos.
Engarzaría en mi pelo tu mirada.
Tejería tus suspiros y mis besos.
Si cerrara los ojos,
solo por un momento
quieto,
te regalaría sonrisas
y versos,
abriles y eneros,
las estrellas más lejanas,
las fantasías de tus sueños
Es mejor dormir
con los ojos abiertos.