lunes, 7 de junio de 2010

Sonatina

Si hay algo en esta vida que me conmueva es este poema. Trae ese recuerdo de días de infancia y de adolescencia, en los que mi padre, si me veía triste, presa de esas rachas que trae la edad, me decía con tono entre burlón y cariñoso "la princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa? los suspiros se escapan de su boca de fresa" o, si me veía enfadada y refunfuñando, me callaba con igual cariño "calla, calla, princesa, dice el hada madrina".
Nunca me leyó ni me recitó el poema entero, pero a lo largo de toda la vida me repetía fragmentos, estrofas... tuve que esperar a su muerte para acercarme a una profesora y preguntarle si sabía cuál era el poema de "la princesa está triste, qué tendrá la princesa". Obviamente, lo conocía, y me lo pasó mecanografiado. Esa misma noche lo aprendí de memoria.
Han pasado muchos años ya desde que mi padre no está conmigo. Años duros, muy duros, en los que le he necesitado como nunca. Ahora empiezo a ver la luz, y le sigo echando terriblemente de menos. Tanto que se me nubla la vista leyendo este poema. Pero... ¿acaso podría recordar a un poeta de mejor forma que a través de un poema? porque tras la belleza de Darío está el cariño de mi padre, y las dos cosas unidas son casi demasiado para poder soportarlo, pero a la vez, lo mejor que puedo recordar.
Hoy, por casualidad, ha vuelto a mí. Y aquí, con mis poemas, con mis sentimientos en un lugar que ya casi nadie lee, lo dejo. Porque es demasiado para volver a guardarlo sola.


SONATINA

La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
La princesa está triste, la princesa está pálida,
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe,
la princesa está pálida, la princesa está triste,
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

«Calla, calla, princesa, dice el hada madrina;
en caballo, con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con un beso de amor»
Rubén Darío

3 comentarios:

Alberto Zeal dijo...

Ya sabes que somos muchos los que te leemos. Sin duda, es un poema precioso, y vincularlo al recuerdo de tu padre lo debe convertir en un tesoro emocional y artístico aún mayor. Muchas gracias por compartir con nosotros esta parte tan importante de tu vida y de tu alma ^_^

Celebnár dijo...

Hoy ha sido un día marcado por muchos de mis poetas favoritos y de poemas maravillosos e impresionantes. He comenzado a estudiar las opos por el Modernismo y he acabado con la piel de gallina.
Ha sido leer a Darío y volverme todos esos recuerdos como de un plumazo.
^^

Eleder dijo...

:)